Sumisión en Pareja

La amabilidad y la bondad, el intentar caer bien y agradar a los demás para poder encajar en una relación de pareja o amistad, es llevar al extremo una actitud que conduce a la sumisión y no hacer lo que realmente se quiere en la vida. Esto añade la predisposición de los demás a adoptar un rol de dominancia sobre la otra persona. 

Hay varios rasgos psicológicos de las personas sumisas y como su actitud y hábitos condiciona la forma de relacionarse con los demás: 

 

  • Evitar conflictos. La sumisión conlleva el no discutir nunca, evitando la confrontación frente a los demás. No les gustan los problemas, prefieren callar y dejan de hacer lo que quieren por lo que la otra persona le guste, generando un vínculo de dominancia y de poder del otro. 

  • Complacientes. No tienen la sensación de sumisión, si no de estabilidad en las relaciones, porque no hay conflictos, esto les hace feliz, aunque su opinión esté anulada. Tienen la sensación de que ser una misma, opinar y dejar de complacer, sería lo que provoca los problemas. Llegando a pedir permiso para pequeñas cosas diarias, como el poder salir con amigas o preguntar que ropa ponerse. 

  • Falta de asertividad. Se centran en lo que otros quieren o necesitan y hablan poco de lo que ellas quieren. Evitan “desobedecer” órdenes para no propiciar discusiones o peleas.  

  • Pasado problemático. Suele haber historias anteriores de abusos, maltratos de parejas anteriores, bullying en la infancia o moobing en los trabajos. Esto conduce a aprender a que los demás tienen derecho a enfadarse por cualquier causa o que es ella la que está equivocada al pensar de otra forma. Con lo que dedican todo el esfuerzo para evitar que los demás se enfaden. 

  • Discreción. Suelen callar lo que les pasa, para no recibir la crítica de los demás o escuchar una opinión diferente que desequilibre su relación. Lo que hace que la comunicación se restringa a la su pareja. 

  • Timidez. No les gusta llamar la atención para evitar situaciones que sean humillantes y no dar pie a agresiones de otros. Suelen pensar obsesivamente en la imagen que dan a los otros de sí mismas y lo que los demás piensan de ellas, se sienten poco valoradas socialmente y con miedo o fobias sociales por no dar una buena impresión, lo que les impedirá empezar nuevas relaciones sociales en grupos que no conocen. Hablando poco o nada en grupos grandes o de temas poco importantes, para que la atención no se centre en ellas  

  • Baja autoestima. Tienen poca valoración positiva de sí mismas. Pasando desapercibidas también en la forma de vestir, en las posturas fiscas de su cuerpo, que suele ser curvado y agachado, con mirada baja y extremidades cerradas. 

  • Dependencia. Inician relaciones donde el otro le ofrece protección, adoptando el rol basado en la dependencia de los demás y la necesidad que la protejan.  

  • Ansiedad. Sufren muchos momentos y situaciones de estrés constantes, estando alerta, por lo que su cuerpo se agota rápidamente tendiendo a cansarse o enfermar más que el resto. 

En primer lugar, el ser consciente de la situación, de cómo me siento y que está pasando, es el primer paso para empezar a salir de la situación de dependencia y sumisión en la que estoy metida. Para después aprender a gestionar mis emociones, fortalecer la autoestima y aprender a no necesitar someterse a los demás y valerme por misma.   

 

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