El miedo

El miedo es una emoción universal en el ser humano. 

Aunque podríamos decir que forma parte de nuestro

 repertorio básico, suele ser aprendida de diferentes formas a lo largo de nuestra vida, bien por vivencias  experimentadas directamente, por algo que se ha visto en otras personas

o por lo que otros nos han contado de la experiencia de otros.

 

Suele aparecer como una respuesta natural y adaptativa que protege en situaciones que se procesan o se interpretan como peligrosas, aterradoras e incluso traumáticas.

Para poder sobrevivir, el cerebro registra y permite almacenar en la memoria situaciones, acontecimientos, estímulos o información relacionada con estos sucesos, que clasifica como potencialmente peligrosos y ayudará a evitarlos en el futuro.

Ante un acontecimiento traumático como un accidente de coche, la memoria almacena todos los detalles anteriores al momento, durante el suceso y posteriores que hayamos vivido. Consciente o inconscientemente, el cerebro es capaz de recordar, la ropa que se llevaba en ese momento, el sonido de una canción en la radio, el ruido de una ambulancia, el olor de una colonia o de quemado del motor, el sabor del chicle que se llevaba en la boca, las emociones y sensaciones que se experimentan en ese momento por el cuerpo...

Toda esa información queda registrada y almacenada en la memoria como una misma situación traumática de un mismo suceso, interpretado como potencialmente peligroso para la vida.

Las áreas principales del cerebro encargadas de almacenar esta información son el hipocampo y la amígdala. Dos de las regiones estratégicas encargadas de codificar y guardar todos los detalles visuales, sensoriales y emocionales relacionados con una situaciones vivida y que dan respuesta emocional de lucha o de huida en las situación, desencadenando activaciones fisiológicas para preparar al cuerpo de la amenaza percibida, liberando en cadena hormonas de dopamina que conducen al estrés.

En este proceso, las conexiones cerebrales de la memoria se fortalecen para poder recuperar fácilmente detalles de la memoria a largo plazo, aunque haya pasado el tiempo, cuando un estimulo parecido reaparece de nuevo en el presente. En ese momento se desencadenan las mismas sensaciones que se han vivido en el acontecimiento real del pasado.

A pesar que el miedo y su recuerdo, es fundamental para la supervivencia, en ocasiones puede ser perjudicial si provocan trastornos de ansiedad descontrolados. Recordar que si acerco mucho la mano al fuego me quemo y es doloroso, es necesario para evitar repetirlo. Huir de todos los sitios relacionados con fuego, como estar cerca de una hogueras, fiestas con fuegos artificiales o no poder encender una cerilla, puede limitar y afectar negativamente a la vida.

Los recuerdos traumáticos o estímulos relacionados suelen mantenerse en la memoria e incluso pueden desencadenar síntomas mayores de activación, como pánico, pesadillas, evitación huida de lugares relacionados o trastornos de estrés postraumático.

Existen diferentes terapias para reducir o eliminar estos síntomas, siempre con la ayuda de un profesional que sepa como aplicarlos. La investigación ha demostrado la eficacia, entre otras de, las terapias cognitivo conductuales con modificación de pensamientos, distorsiones, interpretaciones erróneas de la situación, técnicas de desensibilización con exposición a las situaciones temidas y prevención de respuesta de huida o técnicas de recodificación cerebral como EMDR o TICS.

 

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