Control de impulsos

Para la Relajación y Autocontrol de impulsos, existen tecnicas para enseñar a los niños

A través de los Juegos educativos es como lo niños aprender a adquirir el autocontrol y manejo de emociones ante situaciones dificiles.

Siempre hay que tener en cuenta, que si un niño muestra una conducta, siempre existe una causa que lo provoca, y poner un parche  aplicando una técnica para  que deje de hacer algo, no elimina la causa y tenderá a tener comportamientos disruptivos como una forma de  eliminar su malestar.

Siempre hay que buscar la causa, antes de aplicar cualquier técnica.

El cuento de la Tortuga sirve para enseñar a los niños y niñas a partir de 3 años a relajarse ante situaciones amenazantes y evitar conductas impulsivas con autocontrol, ayudarles a desarrollar la capacidad de expresar  las emociones adecuadamente.

A través del cuento, los niños pueden aprender a   relajarse, replegando su cuerpo, como hacen las tortugas. De esta forma relajarán sus músculos y evitaran actuar de forma impulsiva. A través de una dinámica que comprenden por analogía con la tortuga, los pequeños aprenderán una técnica útil y sencilla para relajarse y controlar sus impulsos. Desarrollaran también habilidades para reconocer, expresar y manejar sus emociones y  canalizar su propia ira.

 

CUENTO DE LA TORTUGA

 

Hace mucho tiempo había una hermosa tortuga que tenía  5  años y que se llamaba Claudia. A ella no le gustaba demasiado ir al cole.

Prefería estar en casa con su hermano menor y con su madre. No le gustaba aprender cosas en el colegio. Prefería correr, jugar. Era demasiado pesado hacer fichas y copiar de la pizarra. No le gustaba escuchar al profesor, era más divertido hacer ruidos de coches y nunca recordaba qué es lo que tenía que hacer. A Pepe lo que le gustaba era enredar con los demás compañeros, meterse con ellos y gastarles bromas.

Cada día, cuando iba camino del colegio, se decía que intentaría no meterse en líos, pero luego era fácil que alguien hiciera que perdiera el control, y al final se enfadaba, se peleaba y el profesor le reñía o le castigaba.“ Siempre metido en líos”, pensaba.“ Como esto siga así voy a acabar odiando al colegio y a todos”. La tortuga lo pasaba muy pero que muy mal. Un día de los que peor se sentía encontró al viejo señor Tortuga, el más sabio del lugar.

Cuando el señor Tortuga vio a Claudia le preguntó por qué estaba tan triste, y Claudia  le contó lo que le pasaba, que siempre se metía en problemas y que se portaba mal sin saber por qué. El señor Tortuga le sonrió y le dijo que comprendía lo que le había contado porque hacía mucho tiempo, antes de que fuera tan sabio, él también se enfadaba cuando hacía cosas que no estaban bien. Pepe se sorprendió y le preguntó cómo había aprendido a portarse bien. El señor Tortuga le dijo:” Bien, Pepe, he aprendido a utilizar mi protección natural, mi caparazón”.

“Tú también puedes esconderte en tu concha siempre que tengas sentimientos de rabia, cuando tengas ganas de gritar, de pegar, de romper cosas. Cuando estés en tu concha puedes descansar hasta que ya no te sientas tan enfadado. Así que la próxima vez que te enfades! métete en tu concha!

El señor Tortuga le contó a Claudia  que había aprendido a dominarse en las situaciones difíciles metiéndose en su caparazón, respirando profundamente y relajándose (soltando todos sus músculos, dejando que cuelguen manos y pies, no haciendo nada de fuerza con su tripa, respirando lentamente, profundamente). Además, pensaba cosas bonitas y agradables mientras se estaba relajando.

Después pensaba en la situación en la que se encontraba y en la forma de solucionarla.

Planteaba cuatro o cinco ideas e imaginaba lo que sucedería si ponía en práctica cada una de estas cosas.

Finalmente seleccionaba la mejor.

Así es como llegó a ser sabio. Bien, Claudia se entusiasmó realmente con la idea. Fue más a gusto al colegio cada día pues tenía muchos amigos y su profesor y sus padres estaban muy contentos con él.

Claudia siguió practicando cómo solucionar las situaciones difíciles hasta que verdaderamente lo hizo bien. Tú puedes también hacer lo que hace Claudia. Cuando estés muy enfadado y veas que vas a meterte en líos, puedes aislarte en tu caparazón, relajarte y decidir qué es lo que deberías hacer.

 

Intenta hacerlo en casa con tus hijos varias semanas hasta que aprendan a ser tortugas, si tienes alguna duda, escribeme.