El suicidio

11.09.2013 16:46

El suicidio es la primera causa de muerte violenta en España y parece silenciada por los medios de comunicación y los organismos oficiales.

El suicidio es la tercera causa de muerte entre los chicos y chicas de entre 11 a 18 años en EEUU. Los chicos suicidas suelen ser agresivos y la mayoría sufre algún tipo de psicopatología. Por cada suicidio con ‘éxito’ que se comete, se producen entre ocho y 25 intentos.

El suicidio según Durkheim «Todo caso de muerte que resulta directa o indirectamente de un acto positivo (disparo) o negativo (ingesta de sustancias hasta dejarse morir) realizado por la víctima misma y que, según ella sabía, debía producir este resultado»

Durkhein considera  que la sociedad determina el comportamiento de la persona y lo que sucede en ella repercute en los individuos, si no le ofrece los recursos para establecer los vínculos apropiados, los más débiles terminaran suicidándose. En un estado depresivo y de desesperanza, existe una mayor tendencia de suicidio.

Distingue cuatro clases de suicidios:

1) Suicidio egoísta: el individuo carece de integración social.

2) Suicidio anómico: actividad del individuo desorganizada. Sufre la falta de normas que vinculan a la sociedad.

3) Suicidio altruista: característico de sociedades con alto grado de integración social, el individuo está excesivamente integrado con la sociedad. Se mata por ella. (los kamikazes)

4) Suicidio fatalista: Las reglas a las que está sometido el individuo son demasiadas férreas para que esté abandone la situación en la que se halla. (los esclavos)

Para Freud, las quejas del melancólico son reproches que la persona hace hacia sí misma,  aunque en realidad le gustaría atacar a un objeto externo, que ha proyectado hacia sí mismo. Una persona que ha sido despedida experimentará la imposibilidad de atacar a una persona o a la empresa, por lo que generará sentimientos de impotencia, frustración y dolor, recurriendo entonces a recriminarse por todas aquellas acciones que considere hayan propiciado su despido. Una persona que no pueda satisfacer sus necesidades más elementales, causándole un sufrimiento continuo, recurrirá como salida al  suicidio.

Existen dos motivaciones para el suicidio; donde intervienen factores ambientales y psicosociales, trastornos afectivos y adaptativos -con estado de ánimo depresivo-, consumo de sustancias, enfermedades médicas, conflictos familiares, dificultades económicas, laborales y de vivienda, problemas relativos al ámbito legal…

  1. Agresión hacia el exterior

Cuando el individuo recibe y percibe una agresión de su medio ambiente experimentará sentimientos agresivos hacía su ambiente. Viéndose imposibilitado de realizar tal agresión esta será devuelta hacia la integridad del individuo, generando como ya decíamos, la supremacía autosádica del suicidio.

El suicida quiere vengarse del ambiente que ha originado su resolución desesperada. Por ejemplo, que el medio se vea defraudado en sus designios y el suicida pretende influir con su muerte en el ambiente que le rodea.

  1. El deseo de recuperar el objeto perdido

Perder un objeto importante para la persona, hace surgir un deseo de recuperarlo. Tener un status socioeconómico y perderlo, hará que se desee recuperarlo para no perder la calidad de vida que antes tenía. La muerte o separación de una persona querida, hace sentir la pérdida y extenderla a otras áreas de su vida. Si el objeto o persona no se consigue, se identificará con él, con lo que piense en poner fin a su vida al carecer de sentido. La muerte proporciona no el refugiarse, sino poner fin al malestar y posibilidades de vida que antes no tenía e influir positivamente en su ambiente cercano.

Mientras que el deseo de morir es algo pasivo, la tendencia suicida es una reacción activa, ambas con influencias depresivas relacionadas y acontecimientos estresantes. Generalmente las personas suelen avisar sobre sus intenciones, despidiéndose de familiares y amigos, regalando objetos, aislándose o con comentarios sobre los deseos de muerte.

El suicida vive un no enfrentamiento a la realidad, la sume y no crea otra, no actúa ni razona, colocándose fuera de ella, con desesperanza, culpabilidad, desde un cuestionamiento de sí mismo de forma permanente, con sensación de mala suerte. Vive con peso de su pasado, con inseguridad y desconfianza, creando un concepto de si deformado con una baja autoestima.

No tiene la capacidad de  darse cuenta de los hechos desde la consciencia, desde la capacidad de saber y de reflexionar, viviendo sin olvidar el pasado y mezclándolo con el presente de una forma desorganizada y caótica.

El darse cuenta de los síntomas puede ayudar a personas que tienes cercanas. Ver las cosas desde otra perspectiva puede ayudarte a afrontar los acontecimientos y situaciones que te ves obligado a vivir. Recuerda que todo tiene solución, si no la encuentras pide ayuda de un profesional.